En política resulta demasiado fácil construir conversaciones alrededor de versiones. Lo verdaderamente difícil es construir resultados.
Por eso, cuando una trayectoria pública comienza a ser rodeada por interpretaciones, trascendidos o afirmaciones que todavía no han sido acreditadas, existe una herramienta bastante sencilla para regresar la discusión a tierra firme: los hechos.
Hablemos entonces de Citlalli Hernández Mora.
Comunicóloga por la UNAM, a los 25 años llegó a la Asamblea Legislativa del Distrito Federal. En 2018 fue electa senadora; entre 2020 y 2024 fue secretaria general de Morena y posteriormente regresó al Senado para presidir la Comisión de Estudios Legislativos.
Después encabezó la primera Secretaría de las Mujeres de México.
¿Era necesaria? Los números describen el país que recibió.
INEGI estimó que 70.1% de las mexicanas de 15 años y más había experimentado algún tipo de violencia a lo largo de su vida: 51.6% psicológica, 49.7% sexual, 34.7% física y 27.4% económica, patrimonial o discriminación.
Detrás de esos porcentajes existen mujeres que necesitan atención psicológica, otras que desconocen cómo acceder a la justicia, otras que dependen económicamente de quien las violenta y niñas y niños creciendo dentro de esos entornos.
Ahí aparece la importancia de llevar al Estado hasta el territorio.
Durante la gestión encabezada por Citlalli se desplegaron 678 Centros LIBRE en 2025 y se encaminó su expansión. Hoy funcionan 1,001 en las 32 entidades, con presencia en 40% de los municipios.
Ya han atendido a 522,673 mujeres mediante 1,002,208 servicios gratuitos.
En las primeras mediciones, 40% de los servicios estuvo relacionado con atención a violencias y 60% con capacitación y fortalecimiento de la autonomía. Cada Centro articula psicología, trabajo social y orientación jurídica.
Atender violencia también es prevención en seguridad. Fortalecer autonomía tiene una dimensión económica. Proporcionar acompañamiento psicológico es salud pública. Actuar antes de que una crisis escale significa intervenir antes de que sus consecuencias alcancen a hijos, familias, hospitales, policías, fiscalías o tribunales.
A ello se suman 27 millones de Cartillas de Derechos distribuidas, información traducida a 67 lenguas indígenas, 1,160 profesionistas en la Red Nacional de Abogadas y más de 190 mil Tejedoras de la Patria trabajando desde las comunidades.
Hoy Citlalli Hernández encabeza otra enorme responsabilidad: la Comisión Nacional de Elecciones y Alianzas de Morena rumbo a 2027.
Y no llega improvisando.
Conoce el Congreso, el partido, su estructura y el territorio. Ha construido acuerdos nacionales y participado en procesos electorales complejos. Su trayectoria demuestra que llega preparada para asumir una tarea de enorme trascendencia.
Porque quienes hoy sean seleccionados como coordinadores podrán convertirse, conforme a los procesos correspondientes, en candidatos y algunos, eventualmente, en gobernantes.
Por eso no se trata solamente de llenar espacios en una boleta.
Junto con el partido y bajo las reglas establecidas, el reto es encontrar los mejores perfiles: mujeres y hombres que conozcan el territorio desde sus calles y no desde un escritorio; que sepan dónde le duele a su gente, qué necesita una familia, qué reclama una comunidad y dónde puede comenzar una solución.
Ahí está el tamaño de la responsabilidad para la cual Citlalli Hernández está preparada.
Porque seleccionar bien puede significar gobernar mejor. Y cuando se gobierna mejor, quien verdaderamente gana es la gente.
Al final, el ruido puede ocupar la conversación; los hechos terminan ocupando la historia.





